Deja espacio para el crecimiento…
Hay una idea que suele rondar por nuestras mentes, casi sin darnos cuenta: Necesito tener todo bajo control antes de dar el primer paso para... pero, la confianza no siempre llega cuando todo está bajo control. Queremos ser los padres perfectos desde el día uno, tener la carrera profesional resuelta, o mantener relaciones donde nunca haya fricción. Sin embargo, la psicología nos enseña todo lo contrario: el crecimiento necesita espacio, imperfección y tiempo.
La confianza en uno mismo rara vez llega con una entrada deslumbrante. A veces se construye en silencio, paso a paso, al estar presentes para nosotros mismos día tras día. Crece cuando elegimos intentarlo, incluso cuando no estamos seguros del resultado.
Hoy quiero invitarte a reflexionar sobre cómo "dejar espacio para el crecimiento" en las distintas etapas de nuestra vida, apoyándonos en lo que la ciencia y la psicología nos han enseñado sobre el desarrollo humano.
1. En la infancia: El valor de ser "suficientemente bueno"
Desde la psicología escolar, a menudo veo a madres y padres agotados buscando lograr la crianza "perfecta". El psicoanalista y pediatra Donald Winnicott introdujo un concepto liberador: "madres o padres suficientemente buenos".
Winnicott explicaba que los niños no necesitan cuidadores perfectos; necesitan adultos humanos, empáticos y capaces de reparar los errores. Cuando dejamos espacio para equivocarnos y luego reparar nuestros errores, le enseñamos a nuestros hijos resiliencia.
A la vez, le damos el ejemplo a nuestros hijos de como se hace cuando se equivocan y les recordamos que la meta central de la infancia es desarrollar la autonomía frente a los errores o la vergüenza. Si le permitimos a un niño amarrarse los zapatos (aunque tarde o se equivoque), le estamos diciendo: "Confío en que puedes aprendelo". Cada pequeña acción construye su autoconfianza.
2. En la maternidad y paternidad responsable: Abrazar el "todavía"
En la crianza responsable, a veces nos frustramos cuando nuestros hijos no logran autorregularse o alcanzar cierta meta académica o emocional. Aquí es donde la psicóloga Carol Dweck y su teoría de la Mentalidad de Crecimiento (Growth Mindset) transforman nuestra perspectiva.
Dweck demostró que el cerebro es flexible y adaptable. Cuando cambiamos el "no puedo" por un "todavía no lo he logrado", el espacio para crecer se abre de par en par. La paternidad responsable no se trata de tener todas las respuestas hoy, sino de confiar en que tanto nosotros como nuestros hijos estamos en un proceso continuo de aprendizaje.
3. En nuestras carreras: La teoría de la autoeficacia
Para los profesionales en Puerto Rico —quienes a menudo equilibramos exigencias laborales altas con la vida familiar— el "síndrome del impostor" o las dudas sobre la capacidad propia pueden paralizarnos.
Albert Bandura, creador de la Teoría Cognitivo-Social, definía la autoeficacia como la creencia en nuestra propia capacidad para organizar y ejecutar las acciones necesarias para alcanzar un logro. Lo fascinante que descubrió Bandura es que la autoeficacia no nace del pensamiento abstracto, sino de las experiencias de dominio: pequeñas victorias acumuladas a través de la acción.
"La clave para hacer que las cosas sucedan no es esperar el momento perfecto; es comenzar con lo que tienes, donde estás. Los grandes objetivos pueden sentirse abrumadores, pero la dinámica se construye mediante pequeñas acciones constantes."
No necesitas estar libre de miedo para tomar esa oportunidad laboral o iniciar ese nuevo proyecto; solo necesitas estar dispuesto a aprender en el camino.
4. En nuestras relaciones de pareja: Un refugio seguro
Cuando una pareja sirve como un "refugio seguro", ambos miembros en la relacion se sienten en la libertad de explorar el mundo, crecer profesionalmente y tomar riesgos, sabiendo que al regresar a casa hay apoyo incondicional. Dejar espacio para el crecimiento en la pareja significa entender que aunque la persona con la que te casaste o uniste hoy cambiará con los años, el amor madurará y buscará aprender a conocer y respaldar a esa persona a traves de tiempo, en todas sus versiones y durante cada etapa de vida.
No necesitas ser perfecto, solo estar dispuesto
El camino del desarrollo personal no siempre es fluido. Crecer duele, desacomoda y requiere paciencia y perseverancia. Pero como bien sabemos en la psicología, la acción crea claridad. Cada vez que tomas una decisión a pesar de las dudas, refuerzas la creencia de que eres capaz.
Hoy, te invito a hacer una pausa y preguntarte:
¿En qué área de mi vida necesito dejar de exigir perfección y debo comenzar a dejar espacio para el crecimiento?
Ya sea en la crianza de tus hijos, en tu trabajo o en tu relación, recuerda que no necesitas ser intrépido para alcanzar tus metas; solo necesitas estar dispuesto. Dispuesto a intentar, dispuesto a aprender y dispuesto a creer en la versión de ti mismo en la que te estás convirtiendo.
Elimar Saldaña, Psicóloga Escolar